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miércoles, abril 14, 2021
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Cuando “tocar fondo” nos otorga la posibilidad de resurgir nuevamente

“Tocar Fondo” es una expresión, una metáfora, que en lo cotidiano puede hacer referencia a que más abajo no podemos caer. Ya no podemos sentir más tristeza o malestar, entonces definido así, no es extraño que en algún momento de nuestra vida hayamos experimentado eso de “tocar fondo…”

Dicho por el cantautor Joan Manuel Serrat “bienaventurados los que están al fondo del pozo, porque de ahí en adelante sólo queda ir mejorando”, o aquella frase que dice “tuve que tocar fondo para estar hoy aquí, abrazando la luna”. Visto así, hasta diríamos que es necesario tocar fondo.

También es cierto que la metáfora puede estar asociada a situaciones emocionales mucho más complejas y del terreno de la salud mental, como son las adicciones, tema al que no nos referiremos en esta nota.

Lic. en Psicología Gilda Montoya

Pero volviendo al tema. No siempre “tocar fondo” es lo peor que nos puede pasar. Si se llega al fondo es porque ya no es posible caer más y de una vez por todas, habrá que tomar impulso para emerger. Pero también puede significar que alguien se quede ahí, sumergido en su propio dolor, sin poder salir, y por lo tanto necesitará ayuda profesional para resolver su situación.

Normalmente, es un estado que suele estar acompañado de un hecho en particular y a resolver. Por lo tanto, nos permite despertar de ciertas consecuencias a tiempo. Por lo tanto todos tenemos derecho a “tocar fondo”, y simplemente al decirnos con fuerza y convicción “no, esto no lo quiero más para mí”, estamos resolviendo una situación que no queremos para nosotros.

En palabras de Carl Rogers, reconocida figura de la psicología humanista, “la curiosa paradoja es que cuando me acepto tal como soy, entonces puedo cambiar” y subraya que “no podemos ser felices, si nos mostramos como no somos, porque nos estamos rechazando.”

¿Qué se puede hacer si se ha tocado fondo? Tanto por propias elecciones, acontecimientos externos, o ambos, lo que hay que identificar es dónde se está realmente y qué es lo que está pasando. Porque se puede creer que se ha “tocado fondo”, y si se trata de una creencia, lo más importante es decidir salir de ahí y convencerse que eso está dentro de las posibilidades.

 Reconocer aquello que hay que cambiar, y agradecer la oportunidad de haberse dado cuenta. Darse cuenta que se habían realizado elecciones equivocadas, y por lo tanto que habrá que hacer otras.

Descubrir comportamientos desadaptativos, sentimientos y pensamientos irracionales, posibilita que sean reemplazados por aquellos que ayuden a mejorar distintos aspectos de la vida.

Al ascender tras “tocar fondo”, y darse cuenta que para ello se han puesto en acción propios recursos personales, va a generar en nosotros un cambio interior tan importante que nos reposicionará en otro nivel de bienestar.

Si a pesar de la caída su autoestima está sólida, levantarse le va a resultar más fácil. En otros casos tocar fondo, hará que se acepte la necesidad de pedir ayuda lo antes posible.

Si lo que se siente, es que está a punto de tocar fondo y aún está a tiempo, no reprima el dolor, la frustración, la decepción e incluso el enojo, para transformarlo en algo más saludable. Dese tiempo para reflexionar lo vivido y cómo lo ha afectado. Desconéctese de algunos problemas y de prioridad a sus propias necesidades, de esta manera la caída será toda una oportunidad.

En esta pandemia podemos sentir que “tocamos fondo” más de una vez. La cuestión no es no caer, sino no salir. Como dice el autor italiano Walter Riso, “un buen día tocas fondo, llegas a una situación límite, y ahí empieza la revolución personal”.

Lic. en Psicología Gilda Montoya

gilda_im@yahoo.com