25.1 C
Quines
sábado, abril 17, 2021
Inicio Regionales ¿Cuáles son los motivos para ir al psicólogo? Por Gilda Montoya

¿Cuáles son los motivos para ir al psicólogo? Por Gilda Montoya

De la misma manera que no haría falta tener un problema de salud física para ir al médico, tampoco sería necesario llegar a tener un nivel de sobrecarga emocional invalidante, es decir que resulte incapacitante, para acudir por ayuda psicológica.

La salud mental debiera ser considerada entonces ya en el chequeo médico, eso ayudaría a las personas a ocuparse también de su salud psicosocial. De hecho cada vez más, los psicólogos nos encontramos con más consultantes derivados por un médico.

Ir al psicólogo debiera ser toda una opción en nuestras vidas. No quisiera afirmar que todo el mundo tiene que ir, ni siquiera como única vía de solución a un problema psicológico determinado, pero sí de lo que estoy convencida, es que se sale favorecido de un tratamiento psicológico o psicoterapia.

Psicóloga Gilda Montoya

Más allá de que nuestros seres queridos nos pueden aconsejar ir al psicólogo, y probablemente muchos más sean los que desestimen la posibilidad; para decidir cuándo ir, basta con querer aumentar el grado de bienestar personal aceptándose mejor a uno mismo, desarrollar el propio potencial, incrementar la autoestima, enriquecer las relaciones interpersonales, o mejorar la capacidad de expresar nuestras emociones saludablemente, y hacer de la vida una experiencia mejor.

Todo esto significa aprender a estar mejor con nosotros mismos y con los demás (familiares, pareja, hijos, amigos, compañeros de trabajo), a eso se llama también desarrollar la inteligencia emocional.

La inteligencia emocional es la capacidad que tenemos las personas para percibir las emociones propias y la de los otros, para comprenderlas y regularlas. Está compuesta por una serie de habilidades que permiten tener el autocontrol de nuestras propias emociones y sentimientos. La adquisición de esas habilidades, frena los comportamientos impulsivos y ayudan a la resolución de conflictos de una manera asertiva. Cuando hablamos de comportamientos impulsivos, nos referimos a la tendencia actual y generalizada de reaccionar de forma precipitada o no meditada ante una situación externa, sin pensar sobre las consecuencias, sería por ejemplo: el hablar sin pensar.

Retomando el interrogante específico de cuándo tengo que ir al psicólogo o para qué hacer Psicoterapia, en términos del Psicólogo Humanista C. Rogers, sería “para aprender a ser auténticos con nosotros mismos.

Frente a la pregunta ¿por qué me está pasando todo esto a mí? Un psicólogo humanista lo primero que hace es empatizar con el consultante, conectarse, preocuparse por su situación. Es un encuentro entre un ser humano y otro, unidos por un objetivo en común: explorar el auténtico “yo” de y para que la persona que consulta tome decisiones más satisfactorias.

En términos generales, es recomendable acudir a terapia psicológica cuando existe una situación personal, o un problema, o sentimos un cambio profundo no necesariamente negativo, pero que supera las fuerzas o los recursos que tenemos en ese momento para resolverlo, y que por lo tanto nos impide vivir y experimentar completo bienestar y plenitud, ocasionándonos cierto malestar y cierto sufrimiento.

Un problema en Psicología es cuando existe en una persona, por ejemplo, una discrepancia, una distancia, entre lo que hace y lo que quisiera hacer. Y no suele ser tan sencillo que se dé cuenta de esa diferencia, pero si siente un malestar, una inconformidad o un sufrimiento que no puede explicarse. E incluso cuando llega a identificar el problema, a veces no es tan simple solucionarlo como desea, en el sentido que posiblemente no dependa solo de una decisión propia de conciencia (de darse cuenta).

En este tiempo de pandemia y como consecuencia de que algunas emociones seguramente se han disparado más allá de lo usual, es decir que resultan más difíciles de manejar o imposibles de manejar, esa sería otra de las razones para acudir por ayuda psicológica.

En cierto sentido, toda persona que se decida puede beneficiarse de la ayuda psicológica, dado que favorece el autoconocimiento, potencia la capacidad de conocerse más y mejor para comprender los propios problemas y tomar el control de la propia vida.

Además ayuda al desarrollo de la inteligencia emocional, al conocimiento de la propia emocionalidad, su autorregulación, o la automotivación y la realización de determinados logros.

Mejora la manera de relacionarse, a través del desarrollo de la empatía y la capacidad de poner límites apropiados. Con la familia, los amigos y el trabajo. Enseña herramientas para resolver conflictos, estrategias para resolver problemas de manera más adaptativa.

Contribuye a ser conscientes de las heridas emocionales y cerrarlas, así como ciclos de la vida. Para sanar, primero hay que ver, luego comprender y transformar.

Previene problemas psicológicos, por ejemplo evitando que la ansiedad o el miedo, se conviertan en un trastorno de ansiedad, e impidan una vida plena.

Alerta sobre el cuidado que hay que tener con lo que se conoce como zona de confort: una zona de peligrosa comodidad porque sólo abarca lo conocido, y un supuesto bienestar y seguridad. Esa zona que ilusoriamente protege, en realidad es un estado mental creado, y se funciona bajo conductas evitativas del miedo y la ansiedad que son parte de la vida diaria, utilizando un comportamiento rutinario para conseguir un rendimiento constante sin asumir ningún riesgo, es decir, algo así como funcionar “en automático”, impidiendo el crecimiento personal, sentimental o  laboral.

Por Lic. Gilda Montoya: gilda_im@yahoo.com