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miércoles, abril 14, 2021
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Salud mental en tiempos de pandemia: La mirada de la psicóloga Gilda Montoya

Hoy quiero hacer referencia al Día Mundial de la Salud Mental, que fue el pasado sábado 10 de octubre, en un momento en que la vida de todos se ve considerablemente afectada como consecuencia de la pandemia de COVID-19.

El objetivo que persiguen la Organización Panamericana de la Salud y la Organización Mundial de la Salud, es la toma de conciencia acerca de los problemas de salud mental, erradicar los mitos y estigmas en torno a este tema y recordar que la salud de cada individuo, en todas las etapas de la vida, es la sólida base para la construcción de vidas plenas y satisfactorias.

La campaña del Día Mundial de la Salud Mental de la OMS de este año, se ha propuesto conseguir el incremento de las inversiones a favor de la salud mental. Porque según la experiencia adquirida en emergencias pasadas, se espera que las necesidades de apoyo psicosocial y en materia de salud mental aumentarán considerablemente en los próximos meses y años. Invertir en los programas de salud mental en el ámbito nacional e internacional, es ahora más importante que nunca.

A mediados del siglo pasado, cuando recién se conformaba este mismo organismo internacional, definió la salud como “el estado de completo bienestar físico, mental y social, no solamente la ausencia de afecciones o enfermedades”.

Psicóloga Gilda Montoya

Y muchos años después, a la salud mental como “un estado de bienestar en el cual el individuo es consciente de sus propias capacidades, puede afrontar las tensiones normales de la vida, puede trabajar de forma productiva y fructífera y es capaz de hacer una contribución a su comunidad”.

Cuando hablamos de salud mental entonces, no es hablar en principio de enfermedad. Es por un lado, reconocer la importancia de la relación entre la salud física y mental, y el bienestar en todas las etapas de la vida, para garantizar personas sanas, familias y comunidades que funcionen bien. Salud y enfermedad, son entonces, dos cuestiones que pueden ir juntas, pero a la vez, son diferentes.

Para Enrique Pichón Rivière, médico psiquiatra​ argentino, “una persona mentalmente sana es aquella capaz de hacer frente a la realidad de una manera constructiva, de sacar provecho de la lucha y convertir a ésta en una experiencia útil, encontrar mayor satisfacción en el dar que en el recibir y estar libre de tensiones y ansiedades, orientando sus relaciones con los demás para obtener la mutua satisfacción y ayuda”. Esta definición tiene que ver con muchos de los temas que hemos tratado en nuestra columna: amor, gratitud, resiliencia, optimismo, gestión de distintas emociones, empatía.

La OMS considera que en esta nueva realidad de pandemia, la salud mental implica de por sí, tener tiempo para adaptarnos a los nuevos hábitos de vida, y no dejarse abrumar por la situación.

También sostiene que son muchas las cosas que podemos hacer para cuidar no solo nuestra salud mental sino ayudar a otras personas que pueden necesitar apoyo y contención. Muchas de ellas ya han sido desarrolladas en nuestras charlas anteriores: Lograr y mantener una rutina. Estar informados y al mismo tiempo reducir la exposición a determinadas noticias y al tiempo de contacto con las pantallas. Continuar con nuestros contactos sociales a través de las nuevas vías. Ayudar a los demás cada vez que podamos. Apoyar a los profesionales sanitarios.

Durante muchos años la Psicología se ocupó más de la asistencia de la enfermedad mental que de la salud, y fue a partir de la definición de salud elaborada por la OMS, en el año 1948, desarrollada en este texto, que comenzó a centrarse cada vez más en la salud positiva y en el concepto de bienestar, logrando superar en la actualidad el dualismo mente-cuerpo, y dando lugar a las bases biológicas del comportamiento.

También hoy le dedico especial atención a que el día 13 de Octubre, fue el día del Psicólogo en nuestro país. Dedicarse a esta apasionante profesión, es transitar por momentos en los que se siente que todo vale la pena, gracias a la inmensa satisfacción profesional y personal que produce, aún en momentos difíciles.

La psicología es una ciencia muy amplia. Tenemos que tener en cuenta que el comportamiento humano no solamente se reduce a los problemas de salud mental. Hay muchas especialidades dentro de la psicología, como la psicología educacional, la psicología laboral, la orientación vocacional-ocupacional o la psicología jurídica.

El psicólogo no se preocupa solamente de las personas que sienten aflicción, tampoco es solamente el que trabaja con aquellos que tienen un problema mental y/o emocional, y menos cierto es que se ocupe exclusivamente de los “locos” como se suele escuchar, y que indican desconocimiento de quien lo dice y muchas veces agresión y/o miedo. El psicólogo es mucho más que el trabajo con lo psicopatológico, ayuda a eliminar los obstáculos que nos impiden alcanzar nuestras metas y el bienestar.

Ahora siguiendo con la Psicología Clínica en particular, sostengo que es la parte de la ciencia, que debe ser ejercida con arte, con profunda convicción y vocación de servicio. De hecho, Fernando Bryt, psicólogo uruguayo, dice “La Psicología es el arte de acompañar a otro, al encuentro de sí mismo”

El arte en este caso entendido como actividad comunicativa con la intención de aliviar, remediar, curar, recuperar, asistir al o los consultantes.

Hablar de arte en este caso y en principio, es el de saber escuchar, comprender, interpretar y luego elegir cuándo se tiene que decir, qué es lo que se tiene que decir, cómo se tiene que decir o qué se tiene para decir con todo el cuidado, responsabilidad, respeto y conocimiento.

Y al respecto hay una frase que dice “conozca todas las teorías, domine todas las técnicas, pero al tocar un alma humana sea apenas otra alma humana”, Carl Jung, médico psiquiatra, psicólogo y ensayista suizo.

No existe la receta prescripta de antemano o el “boceto” antes de empezar a trabajar con cada paciente, tampoco se trata de tener los colores elegidos de antemano y antes de conectarse con la emoción que trae el paciente en cada momento, y la que se  produce en cada encuentro particular con cada uno.

“En el arte de vivir, el hombre es al mismo tiempo el artista y el objeto de su arte, es el escultor y es el mármol, el médico y el paciente”, dice el psicólogo Erich Fromm, por eso en este trabajo tan especial hay que intervenir con todo el cuidado que uno es capaz…

Bello es el símbolo y el origen de la palabra psicología. Antiguamente para los griegos era el estudio, nada más y nada menos, que del alma. La palabra psicología proviene del griego Psique que significa en su origen “mariposa”. La letra griega Ψ Psi, es de hecho una mariposa estilizada, posteriormente la palabra Psique llegó a significar “soplo”, “aliento”, “ánimo” y “alma”. Para los griegos Psique era el principio de la vida.

La mariposa como símbolo de la capacidad del alma para transformarse, de ser al principio una oruga que un día se envuelve en su capullo, y a su debido tiempo, renace, como una espléndida mariposa. Es uno de los símbolos más ricos para describir el proceso de transformación de las personas.

Bueno ha llegado el momento de los homenajes y agradecimientos:

El recuerdo eterno para Delfín Gialluca, el querido Tino, Psicólogo, escritor, sanfrancisqueño. Buena persona y mejor amigo. El 13 de Octubre de 1974, en la última jornada del primer encuentro nacional de Psicólogos en la Ciudad de Córdoba, siendo uno de los promotores del encuentro, leyó la moción de que la fecha se declarara como el “Día del Psicólogo” en la República Argentina. Y así fue. Gracias Tino.

Agradezco a muchos de mis docentes en mi recorrido de formación universitaria en San Luis y post-universitaria en Buenos Aires, a todos ellos buena parte de mi corazón.

Un saludo a los que aman esta profesión llamada Psicología y la ejercen con pasión, porque persisten en el ambicioso ideal de unir la ciencia y la vida, tarea que no suele resultar fácil… “La vida es breve, el arte es largo, la oportunidad fugaz, la experiencia engañosa y el juicio difícil”. Hipócrates, médico de la Antigua Grecia.

Y muy especialmente -y los he dejado para el final, porque los últimos en verdad son los primeros, la verdadera razón-, un saludo afectivo, quiero decir cálido y emotivo, a todos mis pacientes, los de ayer y los de hoy, porque de ellos también aprendo todos los días.