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sábado, abril 17, 2021
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¿Qué significa realmente tener empatía por el otro?

“Ser empático es ver el mundo a través de los ojos del otro y no ver nuestro mundo reflejado en sus ojos” dice Carl Rogers, psicólogo estadounidense impulsor de la Psicología Humanista.

La empatía es la intención y el esfuerzo no solo de entender (percibir, conocer), sino de comprender (hacer propio lo entendido) el universo interno del otro, sus pensamientos, sus sentimientos y emociones, sus vivencias. Intentando experimentar “cómo es el mundo para él” y actuar en consecuencia.

La palabra empatía es de origen griego, procede de dos vocablos que significan “dentro de él” y “lo que el otro siente”. Porque es más una comprensión que se logra de los demás a través del corazón, y no del que se hace a través del conocimiento. No se trata entonces únicamente de un acto intelectual, sino profundamente emocional.

Psicóloga Gilda Montoya

Cuando una persona consigue, por ejemplo, sentir el dolor o el sufrimiento por el que otra transita, poniéndose en su lugar; seguramente se despertará en ella el deseo de ayudarla, más allá de compartir las mismas opiniones o los mismos argumentos. Ni siquiera significa estar de acuerdo con el modo de interpretar las situaciones, ni la carga afectiva con la que acompaña su visión.

La capacidad de ponerse en el lugar del otro, y sentir con el otro, esa conexión que se logra a través de la empatía, ayuda a comprender mejor el comportamiento de las personas en determinadas circunstancias y la forma de como los demás toman sus decisiones.

La empatía hace que las personas se ayuden con más facilidad entre sí. Y está estrechamente relacionada con el altruismo – el amor y la preocupación por los demás – y la capacidad de ayudar, con el involucramiento. Es toda una habilidad social o comunicacional, que permite establecer relaciones saludables generando una mejor convivencia entre las personas.

¿Empatía y simpatía son lo mismo?

Como tal, la simpatía es un sentimiento de afinidad que atrae e identifica a las personas entre sí. Por su parte, la empatía, es la comprensión que siente una persona por otra en una determinada situación, más allá de la afinidad.

Una persona puede sentir simpatía y empatía a la vez por otra.

¿Qué necesito o debo hacer para ser empático?

Aquellas personas que desean o decidan ser más empáticas, deben trabajar en base a la regla “hay que tratar a los demás como les gustaría en este momento ser tratados y no solamente como me gustaría que me traten a mí”.

Específicamente entonces hay que, por un lado, aprender a escuchar, prestar atención a lo que las personas dicen. Escuchar e interpretar, no solamente oír. En muchas ocasiones con el simple hecho de escuchar activamente al otro le permitimos aliviar y gestionar su propio estado emocional.

Otro elemento a tener en cuenta es interpretar las señales no verbales, lo que transmiten los gestos, las miradas, los movimientos corporales.

Conocer el estado interno de la otra persona, sus pensamientos y emociones, nos permite crearnos una representación más o menos clara de lo que está experimentando, de la situación que está  atravesando y su estado afectivo.

Es importante resonar emocionalmente, que los problemas y/o sentimientos del otro hagan eco en nuestro interior. Verse por un momento en el otro: ¿Qué me pasaría a mí si me encontrara en esa situación?

Mostrar comprensión a través de expresiones como: “Comprendo que actuaras así”; “sé cómo te sentís”; “Si, debiste pasarlo mal” o simplemente escuchar.

Prestar ayuda emocional o de otro tipo si es necesario. Es importante preguntar siempre a nuestro interlocutor si necesita algún tipo de ayuda, qué tipo de ayuda.

Para sentir empatía es imprescindible ser capaces de salir por un momento de nuestra posición, para poder identificarnos con la situación del otro. Una vez que lo hemos logrado, podemos volver a nuestro “yo” y recrear en nuestra mente cómo nos sentiríamos si nos ocurriera lo mismo a nosotros. De hecho, y hablando ahora desde un punto de vista profesional, la empatía implica un desdoblamiento, un continuo ir y venir entre el otro y el nosotros.

Lograr la empatía nos ayuda a sentirnos mejor con nosotros mismos porque -de alguna manera- hemos ayudado. Nos permite desarrollar mejor nuestras habilidades sociales, a tener más respeto por las otras personas, y a conectarnos mejor. Nos ayuda a ser más justos, a no juzgar a otros.

Quizá la acción empática más importante en pandemia debiera evidenciarse en acciones concretas por los otros seres humanos, donde el cuidado de la vida es la cuestión esencial. Todos los que podemos debiéramos quedarnos en casa, no estamos encerrados, nos estamos cuidando y así cuidamos a los demás.

Por último, como ilustración de que escuchar es mucho más que oír, les regalo el poema de Richard O’Donnell, dramaturgo, compositor y poeta.

LA ESCUCHA

Cuando te pido que me escuches y vos empezás a darme consejos,
no hacés lo que te pido.

Cuando te pido que me escuches y me decís que yo no debería sentirme así, no estás respetando mis sentimientos.

Cuando te pido que me escuches y vos pensás que debés hacer algo para
resolver mi problema, no respondés a mis necesidades.

¡Escuchame!
Todo lo que pido es que me escuches,
no que me hables ni que hagas por mí.

Escuchame, sólo eso.
Aconsejar es fácil. Pero yo no soy una incapaz.
Quizá esté desanimada o en dificultad, pero yo no soy inútil.

Cuando haces por mí lo que yo mismo puedo y tengo necesidad de hacer,
no estás haciendo otra cosa que contribuir con mi inseguridad.
Pero cuando aceptas simplemente que lo que siento me pertenece a mí,
por muy irracional que sea, entonces no tengo que intentar hacértelo entender, sino empezar a descubrir lo que hay dentro de mí.