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sábado, abril 17, 2021
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Dar las gracias: ¿Porqué es tan importante la gratitud?

La palabra de hoy es GRACIAS, simplemente, profundamente y decididamente GRACIAS.

Gracias es la palabra que se utiliza para expresar gratitud y no debiéramos guardarnos nunca las gracias, sino por el contrario usarla a diario, y aprovechar cada momento que nos presenta la vida para hacerle saber a los demás nuestra gratitud.

El verdadero agradecimiento, va más allá de determinadas expresiones de muestras de educación, porque algunas palabras las solemos decir pero suelen sonar como  vacías de contenido.

Gratitud es el sentimiento que experimentamos cuando reconocemos y retribuimos lo importante que es el otro para mí.  No es pagar un favor recibido. Es toda una acción y efecto de agradecer.

Una de las definiciones más lindas que leí de gratitud es la de Jorge Luis Borges: “La gratitud es una de las más elevadas formas de ser y estar”.

Psicóloga Gilda Montoya

Particularmente creo que debiéramos también darnos más tiempo para agradecer y honrar la vida, particularmente en este momento. “Eso de durar y transcurrir, no nos da derecho a presumir. Porque no es lo mismo que vivir, ¡Honrar la vida!”, dice la hermosa melodía de Eladia Blázquez.

Sostengo que la gratitud podría llegar a tener cierta parte del poder para cambiar el rumbo, ese que veníamos llevando antes de la pandemia. Si hablamos de las relaciones interpersonales en particular, “era” un vínculo más construido sobre la base de la desconfianza y del miedo, que de la gratitud que impulsa la confianza por los otros. La confianza puede convertir la rivalidad en cooperación, y la avaricia en un compartir generoso y desinteresado.

Se ha comprobado en diferentes estudios, que el ser agradecido, no solo es saludable para el alma ya que nos hace más felices mejorando nuestra salud psíquica, sino que además el ser agradecido mejora nuestra salud física.

Vivimos momentos más allá del COVID-19, donde parece costar dar y recibir amor, nunca es tarde para aprender lo que es bueno para nosotros y los otros, para moldearnos mejor.

La gratitud en tiempos de aislamiento social.

Resulta que cuando algunos se animan a expresar amor, no suelen recibir la retribución emocional necesaria, y es frecuente escuchar expresiones tales –y dicho con cierto dolor- por ejemplo: “me clavó el visto y no me contestó”. Es una época de mucha dificultad para abrir bien el corazón, parece ser algo que “no vende”, aunque sea tan necesario.

Si pensamos en lo que venimos hablando las últimas semanas, las personas gratas son más optimistas que otras y cuentan con mayor capacidad de resiliencia que otras. Además, el desarrollo de estas capacidades las protege más de la tristeza.

Aunque siempre suele haber algo por lo que sentir gratitud, parece que el cerebro no suele ser especialmente sensible a este sentimiento. Más bien tiende a pasar más por alto las experiencias positivas tales como los buenos actos, los buenos momentos, las buenas oportunidades, y otras cosas positivas de la vida.

La mente humana tiene un “sesgo de negatividad” que es natural, también conocido como el efecto negativista, que permite que las cosas dañinas o perjudiciales (experiencias, pensamientos, emociones, etc.), tengan un mayor impacto psicológico que las cosas positivas.

Como prueba de esto, mi querido lector, piense un momento y luego evalúe ¿Cuánto tiempo le ha dedicado últimamente a algo negativo y cuánto a algo positivo?

Esa tendencia natural, que en la actualidad se sostiene que todos tenemos, y que según el temperamento de cada uno de nosotros será más o menos aguda, ¿se puede invertir de alguna manera?

¿Podemos vencer ese sesgo de negatividad? La respuesta es sí!.

¿Cómo? Con el ejercicio de la gratitud, tema con el que continuaremos en nuestro próximo encuentro.

Lic. Gilda Montoya

gilda_im@yahoo.com